A Margarita Debayle

Rubén Darío

Estaba a punto de comenzar a trabajar en un diseño para una página web que me han encargado, pero la verdad es que mi mente estaba un poco cerrada, fue entonces que se me ocurrió una mejor idea antes de comenzar a fluir la creatividad, y esta idea es el de “bloguear”, algo que me gusta hacer para romper el hielo, entonces fui a prepararme un café para comenzar a bloguear.

Entonces ahora la incógnita venía, por que no tenía ni idea de que escribir, pero de inmediato se me vino la idea y el recuerdo también, de que hace tiempo que andaba ganas de escribir sobre un poema del cual sé que muchos recuerdan, sobre todo si tú, querido lector, eres un nicaragüense.

El poema del que voy a hablar se llama “A Margarita Debayle”, un poema escrito por un poeta nicaragüense llamado “Rubén Darío”, poeta que para nosotros los “nicas” es un orgullo y ejemplo de elegancia, valentía y carácter.   Si usted querido lector no es un nicaragüense o no conoce de tan apreciado poeta, déjeme contarle quien es Rubén Darío.

Rubén Darío, cuyo nombre real es Félix Rubén García Sarmiento, fué un poeta nicaragüense que nació un 18 de enero de 1867 en  Ciudad Darío – Matagalpa, pueblo que anteriormente era conocido como “Metapa”, y murió un 6 de febrero de 1916. “Príncipe de las letras castellanas” es la forma que es llamado Rubén Darío, y es que dicho lema no basta para describir su grandeza, es además una gran referencia de la literatura de habla hispana y siempre cualquier persona, cualquier individuo, va a tener un simple recuerdo de tan admirado poeta.  Si te interesa conocer más de Rubén Darío, da click Aquí

A Margarita Debayle es uno de los poemas más destacados de Rubén Darío, y sin dejar atrás grandes poemas como Caupolican, De otoño, Del trópico, Lo fatal, entre otros, pero ahora tal vez usted se está preguntando porque estoy escribiendo sobre “A Margarita Debayle”, bueno, este poema tiene algo en particular sobre los demás poemas, y es que para mí y para muchos, este poema fue parte de la infancia de cada uno, en el caso personal lo fue. Recuerdo que me lo tuve que aprender de memoria cuando estaba en 4to grado de primaria, y no debo negar que me encantó esa experiencia. Algo muy curioso que me hizo recordar este poema, es que mi mamá está enseñándole este poema a sus alumnos (sí, ella es educadora), y me dijo que le ayudara a recordar el poema, entonces fui y saqué mis apuntes y sin dudar, allí estaba, el poema que me hizo recordar esos años de infancia, y me llenó de tanta alegría saber que pude compartir el poema con mi mamá para que luego ella lo compartiera con sus alumnos.

Margarita Debayle fue hija de un reconocido doctor nicaragüense, se casó con su pariente Noël Ernesto Pallais con quien tuvo tres hijos: Noël, Luis y María de Lourdes Pallais DeBayle. Vivió la mayor parte de su vida en su Nicaragua natal, a excepción de un relativamente corto periodo en Perú, donde su esposo fue nombrado embajador entre mediados y finales de la década de 1940. Regreso a su país al deceso de su esposo, y permaneció en Nicaragua hasta un mes antes del triunfo de la Revolución Sandista el 18 de julio 1979, que expulsó del poder a su sobrino Anastasio Somoza DeBayle, hijo de su hermana Salvadora. Margarita se trasladó por un corto periodo a Miami y finalmente emprendió su regreso a Lima, donde vivía desde muchos años atrás su hija menor, María de Lourdes, casada a su vez con un ciudadano peruano, y donde murió en 1983.

Margarita fue una mujer singular, que llevó tatuado el honor de haber sido la inspiración del poema que Darío le escribiera siendo apenas una niña, poema que hasta el día de hoy las madres leen a sus hijos en la península Ibéricay en América Latína. El escritor mexicano Carlos Fuentes le pidió al también escritor Sergio Ramírez que titulara “Margarita está linda la mar”, novela que le ganó el primer Premio Alfaguara en 1998 (recurso tomado de wikipedia).

No quiero seguir dandole más largas al asunto describiendo el poema del cual es el motivo de este artículo, así que dejo el poema, para que lo disfruten y lo compartan con todos sus amigos, conocidos, etc…

Margarita

A Margarita Debayle

Margarita está linda la mar,
y el viento,
lleva esencia sutil de azahar;
yo siento
en el alma una alondra cantar;
tu acento:
Margarita, te voy a contar
un cuento:

Esto era un rey que tenía
un palacio de diamantes,
una tienda hecha de día
y un rebaño de elefantes,
un kiosko de malaquita,
un gran manto de tisú,
y una gentil princesita,
tan bonita,
Margarita,
tan bonita, como tú.

Una tarde, la princesa
vio una estrella aparecer;
la princesa era traviesa
y la quiso ir a coger.

La quería para hacerla
decorar un prendedor,
con un verso y una perla
y una pluma y una flor.

Las princesas primorosas
se parecen mucho a ti:
cortan lirios, cortan rosas,
cortan astros. Son así.

Pues se fue la niña bella,
bajo el cielo y sobre el mar,
a cortar la blanca estrella
que la hacía suspirar.

Y siguió camino arriba,
por la luna y más allá;
más lo malo es que ella iba
sin permiso de papá.

Cuando estuvo ya de vuelta
de los parques del Señor,
se miraba toda envuelta
en un dulce resplandor.

Y el rey dijo: «¿Qué te has hecho?
te he buscado y no te hallé;
y ¿qué tienes en el pecho
que encendido se te ve?».

La princesa no mentía.
Y así, dijo la verdad:
«Fui a cortar la estrella mía
a la azul inmensidad».

Y el rey clama: «¿No te he dicho
que el azul no hay que cortar?.
¡Qué locura!, ¡Qué capricho!…
El Señor se va a enojar».

Y ella dice: «No hubo intento;
yo me fui no sé por qué.
Por las olas por el viento
fui a la estrella y la corté».

Y el papá dice enojado:
«Un castigo has de tener:
vuelve al cielo y lo robado
vas ahora a devolver».

La princesa se entristece
por su dulce flor de luz,
cuando entonces aparece
sonriendo el Buen Jesús.

Y así dice: «En mis campiñas
esa rosa le ofrecí;
son mis flores de las niñas
que al soñar piensan en mí».

Viste el rey pompas brillantes,
y luego hace desfilar
cuatrocientos elefantes
a la orilla de la mar.

La princesita está bella,
pues ya tiene el prendedor
en que lucen, con la estrella,
verso, perla, pluma y flor.

Margarita, está linda la mar,
y el viento
lleva esencia sutil de azahar:
tu aliento.

Ya que lejos de mí vas a estar,
guarda, niña, un gentil pensamiento
al que un día te quiso contar
un cuento.

Rubén Darío

Autor: dgaitan

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